Hace unas semanas, en el post sobre el wabi-sabi, dediqué una sección al kintsugi —el arte japonés de reparar cerámica rota sellando las grietas con oro— y dije que era el objeto que mejor encarna toda esa filosofía. Me quedé con ganas de más, porque despaché en tres párrafos algo que merece su propia entrada. El kintsugi se ha convertido en los últimos años en una metáfora de autoayuda tan manoseada que corre el riesgo de que olvidemos lo mejor: que detrás de la metáfora hay una leyenda estupenda, un oficio real, lento y endiabladamente exigente, y una idea sobre...
En la parte I conté de dónde salió el Réquiem de Verdi y en la parte II, por qué su «Dies irae» sigue dando miedo físico siglo y medio después. Esta tercera parte no va de música. Va de las interpretaciones más importantes que ha tenido esta obra en toda su historia, y no ocurrieron en La Scala, ni en Salzburgo, ni en ningún sitio con lámparas de araña. Ocurrieron en un campo de concentración, a sesenta kilómetros de Praga, con un solo piano y una sola partitura, y las protagonizó gente que sabía que probablemente no viviría para contarlo....
En mi armario hay una balda entera de camisetas dobladas. Blancas, negras, azul marino, gris, verde botella. Y de vez en cuando, en medio de esa sobriedad, una amarillo chillón o una naranja que se ve desde la otra punta de Fuengirola. Todas tienen tres cosas en común: son lisas, son de un solo color y ninguna me ha costado un disgusto. La mayoría vienen del Decathlon, donde las básicas no llegan a cinco euros y pocas pasan de diez. Mis hijas se ríen de mí por esto. «Papá, vas siempre igual.» Y tienen razón. Voy siempre igual. Lo que...
Todos hemos recibido esa llamada. En la pantalla aparece el número de tu banco —el de verdad, el que viene en el reverso de la tarjeta— y al otro lado una voz muy amable te explica que han detectado un cargo sospechoso y que necesita verificar tus datos. El número es auténtico. La llamada, no. Eso se llama spoofing del identificador de llamada (CLI, Calling Line Identification), y quienes llevamos años trabajando en telecomunicaciones y VoIP sabemos lo incómodamente fácil que ha sido siempre: en una llamada SIP, el número que se presenta es, a efectos prácticos, un campo de...
Tengo que empezar con una confesión de orden: hace unas semanas publiqué la parte II de esta serie antes que la parte I. No fue un despiste. El «Dies irae» llevaba días dándome vueltas en la cabeza y no podía esperar a que yo escribiera ordenadamente; hay músicas que exigen paso preferente. Pero un réquiem no es solo su movimiento más famoso, igual que una casa no es solo el salón. Así que hoy toca lo que debió ir primero: la obra entera. De dónde salió, qué clase de hombre la escribió, qué hay en cada uno de sus siete...