¿Puede la bondad sobrevivir en un mundo cruel? Es la pregunta con la que suele presentarse El idiota, y para alguien que lleva tiempo con ganas de leer a Dostoyevski es difícil encontrar mejor anzuelo. ¿Qué pasaría si una persona absolutamente buena apareciera entre nosotros: sobreviviría o la destruiríamos? Dostoyevski hizo ese experimento con el príncipe Mishkin, que vuelve a Rusia tras años en Suiza tratándose la epilepsia. Es como un niño en un cuerpo de adulto: no sabe mentir, no entiende el sarcasmo, no juzga a nadie. Y aterriza en la alta sociedad de San Petersburgo, un nido de...
El 19 de junio de 2013 hacía en Roma uno de esos calores que aplastan. James Gandolfini había pasado el día de turismo con su familia y pensaba bajar a Sicilia unos días después: el festival de Taormina iba a darle un premio. Esa noche, hacia las diez, su hijo Michael lo encontró inconsciente en el baño de la habitación del hotel. A las once lo declararon muerto en el hospital. Un infarto. Tenía 51 años. Todos los titulares dijeron lo mismo: ha muerto Tony Soprano. Y era verdad y no lo era. Había muerto, sobre todo, un tipo del...
Duermo mal desde que tengo memoria. De las noches de crío lo que más recuerdo no son los sueños, sino el techo: la casa en silencio, todo el mundo dormido menos yo, y una cabeza que no se apaga. Lo que pasó hoy, lo que toca mañana, una canción que se repite. Y al día siguiente, un cansancio de fondo que no se va con el café. Con los años uno aprende a convivir con eso. Lo que no he aprendido es a convivir con los consejos. Si duermes mal y lo dices en voz alta, aparece un experto: la...
Cuando escribí sobre el desayuno molinero mencioné el café de puchero, y me quedé con ganas de explicar la palabra. El puchero, antes que un plato, es una olla: la vasija panzuda de barro que se arrimaba a la lumbre. Viene del latín pultarius, el recipiente donde se cocían las gachas. Aquí en el sur, el nombre de la olla acabó quedándose con lo que se cocía dentro. Y lo que se cocía dentro es, para mí, el plato de cuchara más importante de Andalucía. No el más famoso ni el más fotogénico: el más importante. El que sostiene media...
Hay desayunos que se piden y desayunos que se heredan. El desayuno molinero de pan, aceite y sal es de los primeros, y ya le dediqué su post. La manteca colorá es de los segundos: nadie te la explica, nadie te la recomienda, simplemente un día aparece en la barra un mollete tostado chorreando una grasa naranja con trocitos de carne, alguien a tu lado dice «¿eso no lo has probado?», y a partir de ahí ya no hay vuelta atrás. Es, probablemente, el desayuno más impresentable desde el punto de vista nutricional de toda la gastronomía española. Y es...