«10x es más fácil que 2x»: simple no es fácil
Hace cuatro años me senté un domingo por la tarde con una hoja de cálculo abierta y el propósito muy serio de duplicar la facturación. Salieron veintidós ideas. Subir tarifas un quince por ciento. Empaquetar como producto la parte de aprovisionamiento que ya tenía medio hecha. Ir a dos ferias. Meter un plan de soporte gestionado. Contratar a alguien de comercial a media jornada. Escribir en LinkedIn dos veces por semana. Todas razonables. Todas ejecutables. Ninguna estúpida. Dos años después facturaba prácticamente lo mismo y trabajaba bastantes más horas. El problema no fue ninguna de las veintidós. El problema fue...