Voy a empezar con una afirmación que sé que es verdad aunque no nos conozcamos: ya has oído Carmina Burana. Puede que no sepas que se llama así, puede que creas que no te interesa la música clásica, da igual. La has oído. En el tráiler de una película épica, en un anuncio de colonia, en un combate de boxeo, en un programa de televisión que quería ponerse solemne de golpe. Ese coro enorme y amenazante que entra como un trueno y parece anunciar el fin del mundo, ¿sabes cuál te digo? Eso es «O Fortuna», la primera y la...
Hay músicas que te gustan, músicas que te emocionan y músicas que te dan miedo físico. El «Dies irae» del Réquiem de Giuseppe Verdi es de estas últimas. La primera vez que lo escuché con auriculares y a buen volumen, di un respingo en la silla. No es una forma de hablar: el cuerpo se adelanta a la cabeza y reacciona antes de que entiendas qué está pasando. Llevo años volviendo a esa página y me sigue ocurriendo. Por eso quería dedicarle un post entero, solo a ella, al segundo movimiento de una obra que, en mi opinión, contiene el...
Llegamos al final. La décima de mi top diez. La he reservado para el cierre porque es la película que mejor representa, en mi cabeza, lo que el cine puede hacer con muy poco: un escenario, un puñado de actores, un guion concentrado y un par de horas. Es Doce hombres sin piedad. Y no la he puesto la décima porque sea la peor de la lista. Probablemente, en términos de pura arquitectura de guion, es la mejor de todas. Está la décima porque es la que menos veces he revisitado, y eso es el criterio de mi lista personal:...
A la novena posición de mi top diez llega una película que se diferencia mucho de las ocho anteriores. No habla del paso del tiempo. No habla del Holocausto. No habla de la mafia. No habla de prisiones. No habla de nostalgia siciliana. Habla de las pequeñas alegrías de la vida diaria, filmadas con una luz cálida, con una banda sonora de acordeón, en las calles de Montmartre. Es Amélie. Y, por mucho que sea distinta a las demás, se gana su sitio porque demuestra que la felicidad cotidiana también merece cine. Esta es la novena entrega de la serie....
Érase una vez en América es la película más larga de mi top diez. En su versión original (la europea, de 1984) dura tres horas y cuarenta y nueve minutos. En la versión que se restauró años después, todavía un poco más. Y cualquiera de las dos versiones se queda corta, porque cuando termina la película te quedas con la sensación de haber acompañado a sus protagonistas durante setenta años de vida y de querer un epílogo más. Esta es la octava entrega de la serie. Si entras frío, conviene leer primero la número uno. La serie va de la...