Cuarta entrega de mis paellas de amateur, y hoy toca ponerse serios, o todo lo serios que uno puede ponerse en zapatillas junto a un paellero de gas: la de bogavante. Esta no es una paella de diario. Es la de las ocasiones: la comida que se decide con días de antelación, la que justifica ir a la pescadería con una misión concreta, la que hace que alguien en la mesa diga «hombre, bogavante» con ese tono entre la ilusión y el reproche por el gasto. Porque sí: el bicho impone, y el precio del bicho también. Precisamente por eso...
Tercera entrega de mis paellas de amateur, y llegamos a la casilla donde el amateur se la juega: la de marisco. Las dos anteriores —pollo con verduras, salchichas con costillas— son arroces de suelo firme: carne barata, fondo generoso, margen de error amplio. Esta no. Esta es un arroz de alambre, porque el marisco perdona poco y porque aquí el resultado no depende de lo que se ve, sino de lo que no se ve: el fumet. Una paella de marisco con caldo flojo es arroz amarillo con bichos encima. Una con caldo serio es otra categoría de comida. Lo...
Segunda entrega de mis paellas de amateur, y toca ponerse el casco: hoy va la receta que haría llorar a cualquier ortodoxo del arroz. Salchichas frescas y costilla de cerdo. Lo sé. Yo también he leído los tratados. Y aun así, si mañana me pidieran una paella para una mesa larga de gente con hambre de verdad, haría esta sin dudarlo un segundo, porque es, con diferencia, la que más éxito tiene en casa. El puristómetro explota; la fuente se vacía. Elijo la fuente. Lo que tiene de especial Esta paella tiene una virtud que ninguna otra de la serie...
Hoy empieza una serie nueva: «Paellas de amateur». Cinco arroces, cinco posts, y una declaración de intenciones por delante: no soy valenciano, no tengo leña de naranjo ni abuela de la Albufera, y cocino en un paellero de gas en el patio, con arroz redondo del súper —bomba si hay suerte y me acuerdo de comprarlo— y medidas a ojo que he ido corrigiendo a base de años y de fallarlas. Aquí no va a haber dogma ni paella police. Esto no es LA paella: son MIS paellas, con todo lo que eso tiene de libertad y de confesión. Las...
Hace una semana publiqué la comparación de los dos billetes de 200 euros: lo que compra un desarrollador cuando paga el Max 20x de Anthropic y lo que compra cuando paga el Pro 20x de OpenAI. Era un post de precios y cuotas, casi de contabilidad. Pero mientras lo escribía se me quedó enganchada una idea que no cabía allí y que es la que vengo a contar hoy: da igual cuál de los dos billetes elijas, porque ninguno de los dos compra nada. Los dos alquilan. Y eso, que parece un matiz de vocabulario, es seguramente el cambio más...