Pásate por cualquier farmacia y mira la balda de los complementos. Hace diez años el magnesio era un bote, como mucho dos. Hoy hay media pared: citrato, bisglicinato, cloruro, malato, «magnesio total» con cinco formas mezcladas, polvo, cápsulas, sobres, comprimidos efervescentes y uno que promete llegar al cerebro. Si además tienes cierta edad y algo de redes sociales, el magnesio te persigue: que si para dormir, que si para los calambres, que si para el cansancio, que si para la ansiedad. Parece que medio país va corto de magnesio y la otra mitad está a punto. Como me pasa con...
Hay una frase que me persigue desde hace mucho. Me la he cruzado en una de esas imágenes con busto de mármol y atardecer de fondo, en el estado de WhatsApp de alguien, en una taza de una tienda de regalos. Dice así: «Para ser feliz, debes liberarte de dos cosas: el miedo a un mal futuro y el recuerdo de un mal pasado.» — Séneca Es una buena frase. Tiene la simetría que tienen las frases que se recuerdan: dos cosas, una hacia delante y otra hacia atrás, y en medio tú, liberado. Y tiene la firma adecuada, porque...
Cada vez que le explico el gazpachuelo a alguien de fuera pasa lo mismo. Empiezo bien: «es una sopa caliente de pescado, típica de Málaga». Asienten. Sigo: «con patata». Asienten más. Y entonces llego a la parte importante: «y se liga con mayonesa». Ahí se acaba la conversación. La cara es siempre la misma, una mezcla de educación y de alarma, como si les hubiera propuesto echarle ketchup al cocido. Lo entiendo. Dicho así suena a invento de nevera vacía. Pero es que es exactamente eso, un invento de nevera vacía, solo que con un par de siglos de pulido...
El aperitivo español es una obra maestra de la ingeniería del arrepentimiento. Llegas a la barra a la una y media con un hambre razonable y te levantas a las tres con la sensación de haberte comido un cerdo entero servido en porciones pequeñas: dos croquetas, unas bravas, un plato de chorizo, la bolsa de patatas fritas que aparece en la mesa sin que nadie la haya pedido y unas aceitunas para poder decir que has tomado verdura. Está todo buenísimo, y no voy a ser yo quien lo niegue. Pero es todo, absolutamente todo, la misma cosa repetida: grasa...
Tengo un grupo de WhatsApp que se llama, hoy, «La Junta». Antes se llamó «Cena viernes 12», y antes de eso «Nos vemos ya coño», y antes de eso algo relacionado con una despedida de soltero de la que no voy a dar detalles. Los nombres de un grupo son su estratigrafía: si excavas, sale la historia entera. Somos siete. Uno no escribe nunca —lleva sin escribir, calculo, dos años—, pero lo lee todo, porque cuando quedamos hace referencias a conversaciones en las que no participó. Otro manda audios de cuatro minutos. Otro manda exclusivamente memes, jamás una frase propia,...