Ayer por la tarde compré un rotulador permanente, una plancha de forro adhesivo y un paquete de etiquetas con nombre. Antes de eso, estuve diez minutos delante del expositor calculando cuánto forro necesitaba. Diez minutos. Hubo un tiempo en que esa cuenta la hacía en la puerta del bazar, sin mirar, porque me la sabía: tres. Tres de todo. Este año la respuesta era uno y he tardado diez minutos en aceptarlo. Es el noveno o décimo septiembre que escribo sobre lo mismo sin escribirlo. La vuelta al cole no es un trámite: es el único calendario honesto que tiene...
En mi armario hay una balda entera de camisetas dobladas. Blancas, negras, azul marino, gris, verde botella. Y de vez en cuando, en medio de esa sobriedad, una amarillo chillón o una naranja que se ve desde la otra punta de Fuengirola. Todas tienen tres cosas en común: son lisas, son de un solo color y ninguna me ha costado un disgusto. La mayoría vienen del Decathlon, donde las básicas no llegan a cinco euros y pocas pasan de diez. Mis hijas se ríen de mí por esto. «Papá, vas siempre igual.» Y tienen razón. Voy siempre igual. Lo que...
En la vida adulta casi todas las quedadas con amigos tienen un motivo: un cumpleaños, una despedida de soltero, una boda, una cena por alguien que está de paso. Los motivos facilitan organizar: hay una razón, una fecha, un plan. Pero se pagan con un coste que casi nadie ve: las quedadas con motivo son siempre sobre algo, y ese algo absorbe la mayor parte de la atención. Reunirse sin motivo es raro, más valioso, y cada vez más difícil de conseguir. Este post es mi defensa de la quedada porque sí. Qué es una quedada sin motivo Una quedada...
Tengo un Kindle desde 2014. Lo uso, funciona bien, ha sobrevivido a tres viajes largos y un vaso de agua. Y aun así la mayoría de los libros que leo son de papel, los compro nuevos o de segunda mano, los acumulo en estanterías que ya no tienen hueco y los arrastro cada vez que me mudo. A ojos de cualquiera con un mínimo de pragmatismo, esto es absurdo. Pero cuanto más mayor me hago, más claro lo tengo: lo hago a propósito. El Kindle es mejor para casi todo Empecemos por lo obvio. Un Kindle es técnicamente superior al...
Con mis amigos más cercanos, los que llevo conociendo veinte años o más, he establecido en los últimos tiempos un ritual que a primera vista puede sonar cursi pero que funciona mejor que cualquier otra cosa que hayamos intentado: una cerveza los domingos al mediodía, siempre que podemos, sin agenda, sin planes posteriores, sin compromiso de que pase nada interesante. Y desde que lo hacemos, tengo la sensación de que las amistades están mejor que nunca. Esto merece una explicación, porque yo mismo habría dicho hace cinco años que esta idea era innecesaria. Lo que creíamos a los veinte Cuando...