Hace unas semanas conté por qué este blog no tiene base de datos. Hoy toca lo contrario: no una, sino tres, y las tres aceptando escrituras a la vez. «Tres servidores MariaDB en activo-activo, elige tú la tecnología» suena a petición sencilla, y esconde más decisiones de las que parece. En mayo publiqué una guía paso a paso de Galera en Debian 13, y antes repasé la replicación en MariaDB desde cero. Este post no repite aquello: va de por qué Galera y no otra cosa, de lo que significa de verdad escribir en tres nodos a la vez, de...
Duermo mal desde que tengo memoria. De las noches de crío lo que más recuerdo no son los sueños, sino el techo: la casa en silencio, todo el mundo dormido menos yo, y una cabeza que no se apaga. Lo que pasó hoy, lo que toca mañana, una canción que se repite. Y al día siguiente, un cansancio de fondo que no se va con el café. Con los años uno aprende a convivir con eso. Lo que no he aprendido es a convivir con los consejos. Si duermes mal y lo dices en voz alta, aparece un experto: la...
Cuando escribí sobre el desayuno molinero mencioné el café de puchero, y me quedé con ganas de explicar la palabra. El puchero, antes que un plato, es una olla: la vasija panzuda de barro que se arrimaba a la lumbre. Viene del latín pultarius, el recipiente donde se cocían las gachas. Aquí en el sur, el nombre de la olla acabó quedándose con lo que se cocía dentro. Y lo que se cocía dentro es, para mí, el plato de cuchara más importante de Andalucía. No el más famoso ni el más fotogénico: el más importante. El que sostiene media...
Hay desayunos que se piden y desayunos que se heredan. El desayuno molinero de pan, aceite y sal es de los primeros, y ya le dediqué su post. La manteca colorá es de los segundos: nadie te la explica, nadie te la recomienda, simplemente un día aparece en la barra un mollete tostado chorreando una grasa naranja con trocitos de carne, alguien a tu lado dice «¿eso no lo has probado?», y a partir de ahí ya no hay vuelta atrás. Es, probablemente, el desayuno más impresentable desde el punto de vista nutricional de toda la gastronomía española. Y es...
Pásate por cualquier farmacia y mira la balda de los complementos. Hace diez años el magnesio era un bote, como mucho dos. Hoy hay media pared: citrato, bisglicinato, cloruro, malato, «magnesio total» con cinco formas mezcladas, polvo, cápsulas, sobres, comprimidos efervescentes y uno que promete llegar al cerebro. Si además tienes cierta edad y algo de redes sociales, el magnesio te persigue: que si para dormir, que si para los calambres, que si para el cansancio, que si para la ansiedad. Parece que medio país va corto de magnesio y la otra mitad está a punto. Como me pasa con...