Javier Valencia Javier Valencia
Buzz Aldrin sobre la superficie lunar, fotografiado por Neil Armstrong durante el Apolo 11

Las 10 mejores cosas de Estados Unidos

Javier Valencia · · 3 min de lectura · 41 visitas · Personal
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Sexta parada de la serie, y el gigante de la gira. Con Estados Unidos el problema del ranking cambia de naturaleza: los demás países compiten con obras; este compite con industrias enteras. Se le puede reprochar casi todo menos la escala. Vamos con ello.

La lista

1. La llegada a la Luna. El mayor logro técnico de la especie, sin discusión seria. «Un pequeño paso» — y detrás, unas cuatrocientas mil personas trabajando durante una década para darlo, con menos potencia de cálculo a bordo que tu lavadora. Del porqué de su puesto hablo abajo, que este post tiene el elegido claro desde el título de la foto.

2. El jazz. La gran forma de arte genuinamente americana, nacida en Nueva Orleans de la peor página de su historia y regalada al mundo: Armstrong, Ellington, Miles Davis, Coltrane. Un género que institucionalizó la improvisación —el error convertido en material— y que sigue siendo la banda sonora de la palabra «libertad» mejor que ningún himno.

3. El cine de Hollywood. Aquí el equivalente no es una película: son todas. Ciudadano Kane, El Padrino, 2001. Inventaron la industria del sueño y la globalizaron. Lo confieso con datos de mi propia casa: en mi top 10 personal, la número uno es italiana, pero más de la mitad de la lista —Cadena perpetua, El Padrino, Forrest Gump, Doce hombres sin piedad— habla americano.

4. Internet. ARPANET como semilla y alrededor el ecosistema completo: el transistor de los Bell Labs, Silicon Valley, el iPhone. La infraestructura del siglo XXI es americana, para lo bueno y para lo que nos ocupará en la próxima serie de este blog, que ya aviso que viene con castillos y siervos. Quien quiera entender el mundo actual, que siga el cable: casi siempre acaba en California o en Virginia.

5. La Constitución de 1787. La constitución escrita en vigor más antigua del mundo. El experimento que los ilustrados franceses pensaron en salones, ellos lo ejecutaron en una sala de Filadelfia: separación de poderes, contrapesos, enmiendas. Dos siglos y pico después el papel sigue aguantando tensiones que romperían casi cualquier otro sistema — de momento.

6. El rock and roll. Elvis, Chuck Berry, Dylan, Hendrix, Springsteen. Los Beatles existen porque antes existió Memphis, y esa frase basta para justificar el puesto. Si el jazz es la libertad, el rock es la adolescencia como invento cultural: la idea de que hay una música para el momento en que uno decide quién va a ser.

7. El Ford T y la producción en cadena. No inventaron el coche —eso fue Alemania, y quedó anotado—, pero inventaron algo más determinante: que todo el mundo tuviera uno. La cadena de montaje de 1913 no fabricó solo coches: fabricó la clase media, los suburbios, las vacaciones en carretera y medio siglo XX.

8. El baloncesto y Michael Jordan. Inventaron el deporte (Naismith, 1891, un profesor buscando entretener a alumnos en invierno) y un siglo después produjeron a su dios. La NBA es la liga cultural global por excelencia: se juega en los patios de Manila, de Belgrado y de Fuengirola con los mismos gestos aprendidos de los mismos vídeos.

9. El skyline de Nueva York. El rascacielos como forma de arte: el Empire State, el Chrysler, la isla entera como afirmación. Es la ciudad más filmada y más soñada del planeta, la que millones de personas conocen de memoria sin haber pisado. Ningún otro país ha convertido su ambición en un perfil reconocible a diez kilómetros.

10. La cultura pop como imperio. La trampa final: Disney, la Coca-Cola, los vaqueros, el hip-hop, las series con las que medio planeta aprende inglés. Nadie ha colonizado tanto la imaginación mundial sin disparar — que es, según se mire, el mayor cumplido o la advertencia más seria de toda esta serie.

El elegido: la Luna

Porque es el único ítem de las siete listas que pertenece más a la especie que a un país. Un primate que salió de África a pie hace decenas de miles de años se plantó en otro mundo en 1969, a bordo de una máquina construida por cuatrocientas mil personas que en su mayoría nunca se conocieron entre sí. Y el detalle que lo redondea moralmente: pudiendo dejar solo su bandera, dejaron también una placa que dice «Vinimos en son de paz, en nombre de toda la humanidad». Cabe todo el país en esa doble imagen: la bandera clavada y la placa atornillada, la competición y el regalo. Me quedo la placa.

Mañana, última parada: Japón. Y con ella, el veredicto final de la serie: el mejor de todos los elegidos.


Imagen de portada: Buzz Aldrin fotografiado por Neil Armstrong durante el Apolo 11 (NASA, 1969), dominio público, vía Wikimedia Commons.