Javier Valencia Javier Valencia
Retrato de Isaac Newton pintado por Godfrey Kneller en 1689

Las 10 mejores cosas de Inglaterra

Javier Valencia · · 4 min de lectura · 46 visitas · Personal
personal cultura ranking inglaterra series opinion

Quinta parada de la serie. God save the list. Inglaterra no gana en arte visual ni en cocina (ejem), y sin embargo su lista es probablemente la que más ha moldeado tu día de hoy: el idioma en que trabajas, el deporte que ves, la ciencia que te cura y la música que llevas en los auriculares. Vamos allá.

La lista

1. Shakespeare. Aquí no hay discusión posible. Hamlet, Macbeth, El rey Lear, y de propina la mitad de las expresiones del inglés moderno. Inventó —o perfeccionó hasta hacer suyos— los conflictos que seguimos contando: la duda, la ambición, los celos, el poder que corrompe. Es el único que mira a Cervantes de tú a tú, y murieron con días de diferencia en 1616, como si el género humano no soportara tenerlos a la vez.

2. Los Principia de Newton. El libro científico más importante jamás escrito (1687): gravitación universal, las leyes del movimiento, el cálculo como herramienta. Detrás viene Darwin con El origen de las especies, que casi merece empate técnico: entre los dos explicaron el cielo y la vida. Guarda este puesto en la memoria, que volveremos a él.

3. Los Beatles. Inglaterra hace con la música popular lo que Alemania con la clásica: dominarla sin discusión. Y detrás del cuarteto de Liverpool, la escolta imposible: Stones, Queen, Pink Floyd, Bowie, Led Zeppelin. Ningún otro país se le acerca en esta categoría, y mira que el siguiente de la serie lo intenta con ganas.

4. La Revolución Industrial. La máquina de vapor de Watt, el ferrocarril de Stephenson, la fábrica: el mundo moderno arranca literalmente en Manchester. Todo lo que damos por hecho —que la energía no dependa de músculos, que las cosas se produzcan en serie, que exista la clase media— se encendió allí, con su carbón y sus miserias incluidas.

5. El fútbol. Lo inventaron, lo reglamentaron y se lo regalaron al mundo; perdónales que luego lo ganemos otros, que de aquella España de 2008-2012 ya hablé. Y de paso: el tenis, el rugby, el boxeo moderno y el golf — bueno, ese es escocés, que se enfadan y con razón. Inventar los juegos a los que juega el planeta es una forma de imperio más simpática que las otras que practicaron.

6. La Carta Magna y el parlamentarismo. 1215: por primera vez se escribe la idea de que ni el rey está por encima de la ley. De esa semilla, regada durante siglos de guerras civiles y parlamentos cabezones, sale la democracia liberal moderna — con permiso de los franceses, que le pusieron la teoría; los ingleses le pusieron la jurisprudencia.

7. Turing y el ordenador. La máquina de Turing (1936) es el fundamento teórico de todo lo que computa, incluido lo que uso yo para ganarme la vida desde hace más de veinticinco años. De paso ayudó a ganar una guerra descifrando Enigma, y su país se lo pagó persiguiéndolo hasta la muerte por ser homosexual. Pocas biografías resumen mejor lo mejor y lo peor de un siglo.

8. Sherlock Holmes y la novela inglesa. Conan Doyle creó el personaje más adaptado de la historia de la ficción, y alrededor de él está la tradición narrativa más sólida del mundo: Austen, Dickens, Orwell, Agatha Christie, Tolkien. Los ingleses industrializaron también esto: la historia bien contada como producto de exportación.

9. El Jaguar E-Type. El coche que, según la frase que se le atribuye al mismísimo Enzo Ferrari, era el más bonito jamás fabricado — y viniendo de quien venía, el cumplido vale doble. Con el Mini y el Aston Martin DB5 de Bond escoltándolo, Inglaterra presenta un garaje mucho más digno de lo que su fama culinaria haría esperar.

10. El idioma inglés. La trampa final, y la más grande de toda la serie: la lingua franca del planeta. Setenta años de imperio y otros setenta de Hollywood y ciencia lo sembraron tan hondo que hoy dos personas de cualquier par de países se entienden en la lengua de esta isla. Es su mayor exportación, y no está ni cerca la segunda.

El elegido: Newton

Duele dejar fuera a Shakespeare, y aun así no dudé mucho. Los Principia son el momento en que la humanidad entendió que el universo tiene reglas y que podemos leerlas. La misma ley explica la manzana que cae y la Luna que no se cae: esa unificación —lo de arriba y lo de abajo obedeciendo a la misma ecuación— es posiblemente la idea más bella que ha tenido nadie. Todo lo que vino después, la Revolución Industrial, la electricidad, el GPS que te trae aquí y el Apolo del que hablaremos pasado mañana, son notas al pie de aquel libro. Recordad este párrafo cuando lleguemos al final de la serie.

Mañana, Estados Unidos: el país que juega a otra escala. Literalmente.


Imagen de portada: retrato de Isaac Newton, Godfrey Kneller (1689), dominio público, vía Wikimedia Commons.