Fuck you money II: ahorro agresivo y tasa de ahorro
Si el primer pilar era reducir gastos, este segundo va de cuánto reduces. Y la magnitud importa, porque la cifra que de verdad determina cuándo llegas a tener fuck you money no es tu sueldo. No es tu patrimonio absoluto. Es tu tasa de ahorro: el porcentaje de tu ingreso neto que cada mes acaba fuera de la cuenta corriente.
La fórmula que cambia la perspectiva
Hay una tabla circulando por internet desde que Mr. Money Mustache la popularizó en 2012, y Tubau la cita a menudo. Asume rentabilidad real del 5% (después de inflación) y la regla del 4% para los retiros. Le quitamos toda la magia y nos quedamos con la versión simplificada:
| Tasa de ahorro | Años trabajando para tener un año cubierto |
|---|---|
| 10% | 9 años |
| 25% | 3 años |
| 50% | 1 año |
| 70% | 5 meses |
Esa columna es lo que cambia el juego. Con una tasa del 10% trabajas nueve años por cada año de libertad. Con una tasa del 50%, trabajas un año por cada año de libertad: relación 1:1. Con un 70%, trabajar cinco meses te paga el siguiente año entero.
Y lo más interesante: estos números no dependen de tu sueldo absoluto. Da igual que ganes 1.500 € o 15.000 €. Lo que cuenta es qué porcentaje de eso sales de tener que gastarte el mes que viene.
Por qué la tasa absoluta es engañosa
«Yo ahorro 500 € al mes» es una frase sin información. Si los ganas vale la pena celebrarlo; si los ganas de un sueldo de 5.000 €, son un 10% raquítico que te lleva al primer escalón de la tabla.
«Yo ahorro el 35% de mi neto», en cambio, te dice todo lo que hace falta. Es independiente del nivel de vida, es escalable (si subes sueldo y mantienes la tasa, el ahorro absoluto sube en proporción), y es comparable entre personas con vidas muy distintas.
Por eso Tubau machaca la tasa, no el valor en euros. La tasa es un hábito; el valor absoluto es solo su consecuencia.
¿Qué tasa pone Tubau como objetivo?
Su rango realista es del 30 al 50% del ingreso neto. Las cifras concretas que repite:
- 20% es el mínimo razonable. Por debajo de eso, llegar a fuck you money en menos de 30 años es casi inviable.
- 30-40% es el rango de gente con ingresos medios que ha apretado bien los gastos.
- 50% ya entra en el territorio FIRE-light: 17 años para llegar a la independencia total.
- >60% es prácticamente solo posible con ingresos muy por encima de la media o con vida monástica.
A diferencia del FIRE puro americano, que apuesta por el 70-80%, Tubau es más realista para el contexto español. Aquí los sueldos son más bajos, los impuestos más altos, y la vivienda en zonas urbanas se come una parte considerable. Aun así, defiende que el 30% es alcanzable para la mayoría de la clase media si se aplican los pilares de la serie con disciplina.
Cómo calcular tu tasa real
Es más fácil de lo que parece y suele dar resultados desalentadores la primera vez:
Tasa de ahorro = (Ingresos netos - Gastos totales) / Ingresos netos
Donde:
- Ingresos netos: lo que entra de verdad en tu cuenta después de IRPF y SS. No el bruto.
- Gastos totales: TODO lo que sale de la cuenta y no acaba en inversión, deuda buena (amortización de hipoteca) o reserva. Incluido vacaciones, regalos, imprevistos.
El error más común es contar solo los gastos «buenos» y olvidar los anuales (IBI, seguros, vacaciones). Coge los últimos doce meses de extracto bancario y haz la cuenta sobre números reales, no sobre lo que crees que gastas.
Mi tasa los últimos años ha oscilado entre el 25 y el 35%, con caídas en los años de cambio de piso y subidas en los años estables. No estoy en el FIRE-light. Estoy en lo «razonable». Y aun así, en una década, eso son varios años de gastos cubiertos por colchón.
El ahorro agresivo no es esfuerzo de voluntad
Aquí es donde Tubau introduce su distinción más útil. Para él, la diferencia entre la gente que ahorra el 10% y la que ahorra el 40% no es disciplina. Es arquitectura.
La persona que ahorra el 10% lo hace después de gastar. Lo que sobre. Su arquitectura es:
Ingreso → gasto → (si queda algo) ahorro.
La persona que ahorra el 40% lo automatiza el día 1:
Ingreso → ahorro automático → gasto sobre lo que queda.
No hay willpower involucrada. No hay que decidir cada mes. El dinero sale antes de que te enteres de que ha llegado. Lo que ves en la cuenta es lo que tienes para gastar. Y el cerebro humano se adapta a eso con sorprendente facilidad.
Las herramientas concretas para automatizar:
- Transferencia programada el día 2 a una cuenta separada (idealmente otro banco, para que no la veas en el extracto principal).
- Aportación periódica a fondo indexado vía un neobroker (Indexa, MyInvestor, Trade Republic, etc.). Aquí entra el tercer pilar de la serie.
- Amortización extra de hipoteca si tienes una con tipo razonable. Es ahorro forzoso a tasa garantizada.
Cualquiera de esas tres mueve dinero antes de que pase por la cuenta corriente. Y eso, en agregado, es lo que dispara la tasa.
El sesgo del ingreso variable
Una nota para autónomos, freelancers y gente con bonus o comisiones. La tasa de ahorro hay que calcularla sobre el ingreso medio anual, no sobre el mes bueno. La trampa clásica del autónomo es vivir mejor los meses gordos y comerse el colchón los flacos.
La receta de Tubau aquí es brutal: fija tu nivel de gasto al mes peor del año, y trata el resto como variable a ahorrar. Si tu peor mes fue 1.800 € de ingresos, vive con 1.500 € los doce meses. Lo que llegue por encima va al colchón.
Es duro al principio. Pero iguala el flujo de caja mental con el de un asalariado, que es psicológicamente más sostenible y financieramente más sano.
Dónde guardar el ahorro mientras decides qué hacer con él
Una nota práctica antes de cerrar. El ahorro no puede vivir en la cuenta corriente, porque pierde frente a la inflación y porque la tentación de gastarlo es alta. Pero tampoco puede irse entero a inversión, porque necesitas un colchón líquido para emergencias.
La división razonable:
- Reserva de emergencia: entre 3 y 6 meses de gastos en una cuenta remunerada o depósito a un día. Que rente algo, que esté disponible. No invertida en renta variable, porque el día que la necesitas suele coincidir con que la bolsa haya bajado.
- Resto del ahorro: a inversión a largo plazo. Aquí entra el siguiente post de la serie.
Sin ese colchón previo, cualquier imprevisto (paro, enfermedad, derrama de la comunidad) te obliga a vender inversiones en el peor momento. Y eso destroza el efecto compuesto que tanto te ha costado construir.
En el próximo post entramos en el tercer pilar: inversión pasiva en fondos indexados de bajo coste, que es donde el ahorro acumulado deja de ser dinero parado y empieza a trabajar por ti.