Javier Valencia Javier Valencia
Alhaurín de la Torre al atardecer con la sierra al fondo

Cambio de piso: Alhaurín de la Torre

Javier Valencia · · 4 min de lectura · 2 visitas · Personal
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Hasta ahora todas las opciones que he evaluado son costa: Benahavís, Mijas Costa, Fuengirola, Benalmádena. Le toca el turno a la primera opción que cambia el modelo. Alhaurín de la Torre no es Costa del Sol en sentido estricto. Es interior, es Valle del Guadalhorce, y cualquier conversación honesta sobre mudarse aquí empieza renunciando al mar.

Qué es Alhaurín de la Torre

Alhaurín de la Torre es un municipio de unos cuarenta y cinco mil habitantes pegado al sur de Málaga capital. Está a quince o veinte minutos en coche del aeropuerto y de Málaga Este, y a unos veinticinco de Fuengirola por la hiperronda. No tiene playa, pero tiene sierra, campo, y un patrón urbanístico muy distinto al de la costa: barrios residenciales tipo "ciudad jardín", chalets, parcelas, urbanizaciones extensas con poca densidad y mucha zona verde.

El núcleo urbano es relativamente pequeño, con una plaza central y comercio de barrio. Lo que define al municipio no es ese núcleo, sino la enorme extensión de zonas residenciales que han crecido alrededor: Pinos de Alhaurín, Capellanía, Retamar, Taralpe, El Romeral. Mucha gente trabaja en Málaga capital y vive aquí porque le da chalet, calle tranquila y precio mejor que en la ciudad.

Lo bueno

La calidad de vida residencial. Si lo que buscas es vivir en una casa o un piso amplio con jardín, calle tranquila, sin turismo y con vecinos que viven ahí todo el año, Alhaurín de la Torre es una de las mejores apuestas de la provincia. Las urbanizaciones son cómodas, la sensación general es la de un pueblo grande y ordenado.

La cercanía a Málaga capital. Quince a veinte minutos en coche, sin la pesadilla de la A-7 costera. Para alguien que necesita de vez en cuando ir a Málaga por trabajo, oferta cultural o sanidad, esto pesa. La ciudad ha mejorado tanto en los últimos diez años que tener acceso rápido a ella es un argumento.

El precio. Comparado con la costa equivalente en metros y calidad, Alhaurín ofrece más por menos. Un chalet aquí cuesta lo que un piso de tres dormitorios en Fuengirola centro. Esa proporción es real y se ha mantenido pese a la subida general.

La sensación de campo. Aún tiene huertas, naranjos, caballos en parcelas. No es campo en el sentido de Benahavís, no estás metido en la sierra, pero hay aire, espacio, cielo abierto. Para quien viene de urbanización costera donde lo más verde es una palmera, esto se nota.

Sin turismo. No es un destino. La gente que vive aquí, vive aquí. Eso elimina de un plumazo todos los problemas estacionales que arruinan los meses de verano en la costa.

Lo malo

No hay mar. Ya lo dije al principio, pero merece su sección propia. Si llevas años con el mar a la puerta, dejar de tenerlo no es trivial. La playa pasa de ser "salgo a dar un paseo" a ser "cogemos el coche y nos plantamos en El Palo". Y por mucha sierra que tenga, el mar es otra cosa.

El transporte público es flojo. Hay autobuses, pero la red no se acerca ni de lejos a lo que da el Cercanías costero. Para Penélope, que aún no conduce, esto significa volver a depender de que la lleve y la traiga. Y a la edad de empezar a moverse sola, le complica mucho la vida.

La dispersión interna. Como Mijas Costa, Alhaurín está muy disperso entre urbanizaciones. La vida se hace coche-céntrica. No hay un casco con vida real donde te encuentres a la gente. El centro del pueblo tiene su núcleo, pero las urbanizaciones residenciales viven cada una en su burbuja.

Falta de oferta cultural y comercial al nivel del costero. Restaurantes hay, pero la oferta es discreta. Comercio especializado, también. Para casi cualquier cosa que se salga de lo cotidiano, hay que ir a Málaga o a Fuengirola. La balanza compensa porque están cerca, pero hay que coger el coche.

Y un detalle: el aeropuerto está cerca, lo que es ventaja, pero ciertas urbanizaciones están en zona de paso de aviones. Conviene mirar mucho antes de elegir piso.

Para una familia como la nuestra

Aquí hay un dilema interesante. Para mí, en algunos aspectos, Alhaurín tendría sentido. Trabajo desde casa, podría tener un espacio de trabajo decente con jardín, el ruido bajaría, y tendría Málaga capital a la puerta para todo lo que la costa no me da: cultura, especialistas, amigos urbanos.

Para Penélope, en cambio, no acabo de verlo. Está en una edad donde la vida pasa por el grupo de amigas, los planes a la salida del instituto, el cine, la heladería, la calle. En Alhaurín el modelo es de chalet con piscina y planes en casa, no de calle con vida. Y mover a una adolescente de un sitio a otro porque a su padre le apetece más silencio es una decisión egoísta.

Para las hijas mayores, llegar de visita los domingos sería un poco más largo, pero tampoco es drama: están más acostumbradas a coger el coche.

Veredicto provisional

Alhaurín de la Torre es la mejor opción si buscas calidad de vida residencial y proximidad a Málaga. Es probablemente donde acabaría yo si fuera diez años más mayor o si Penélope ya no estuviera en casa. Pero hoy no encaja: pierdo el mar, gano coche, y lo que para mí es un cambio cómodo, para mi hija es un retroceso. Lo dejo como opción a futuro, no de ahora.