Javier Valencia Javier Valencia
Playa de Mijas Costa con el Mediterráneo al fondo

Cambio de piso: Mijas Costa

Javier Valencia · · 3 min de lectura · 2 visitas · Personal
personal vivir costa-del-sol mijas-costa mudanza familia

Cuando uno se plantea cambiar de piso, lo primero que tiene que hacer es preguntarse por qué se quiere ir. Y para responder a eso, hay que evaluar honestamente el sitio en el que vives ahora, sin dar por hecho que el problema está fuera. Yo vivo en Mijas Costa desde hace varios años. Si voy a comparar con Benahavís, Fuengirola, Estepona o cualquier otra opción, es justo que también ponga a Mijas Costa en la balanza con los mismos ojos.

Qué es Mijas Costa

Mijas Costa no es un núcleo urbano único. Es una franja de litoral de unos doce kilómetros entre Fuengirola y Marbella, salpicada de urbanizaciones, calles residenciales y unos pocos centros con vida propia: La Cala de Mijas, Calahonda, Riviera del Sol, Calypso, El Faro. Detrás está el término municipal de Mijas, con Mijas Pueblo en la sierra, blanco y turístico, y zonas intermedias residenciales.

Es decir: vivir en "Mijas Costa" puede significar cosas muy distintas según en qué urbanización tengas el piso. La mía está a cinco minutos andando de la playa, en una zona tranquila pero cerca de comercio.

Lo bueno

Empiezo por lo que llevo años disfrutando.

El paseo litoral. Hay que decirlo claro: el paseo de La Cala es uno de los activos más infravalorados de la zona. Cuarenta y cinco minutos de costa que puedes hacer cualquier tarde del año, sin coche, sin ruido, con el mar a la izquierda y la sierra a la derecha. Cuando lo cuento fuera nadie se lo cree.

La comunicación. Estoy a quince minutos en moto de Fuengirola y a veinte de San Pedro. La A-7 a la puerta y la AP-7 si quiero ir más rápido. El aeropuerto de Málaga a treinta minutos. Para alguien que viaja por trabajo o que coge el coche de cabecera, es un punto neurálgico.

El equilibrio entre tranquilidad y servicios. La urbanización es silenciosa, pero a cinco minutos tengo supermercados, farmacias, médicos, gasolineras, ferreterías, lo que necesite. No vivo aislado pero tampoco en medio del jaleo.

El clima dentro de la Costa del Sol es prácticamente igual en todos los pueblos costeros, así que esto no es un argumento diferenciador. Pero sí lo es la sensación de barrio dentro de la urbanización: la gente se conoce, hay vecinos de toda la vida, los niños han crecido juntos. Eso no se replica en seis meses.

Lo malo

Voy con lo que cuesta admitir cuando llevas años en un sitio.

La temporada alta. De junio a septiembre, esto deja de ser un sitio para vivir y se convierte en un sitio que aguantas. Aparcar es una odisea, los supermercados se llenan de carros con productos congelados de turistas, las terrazas suben los precios, y la A-7 se atasca. Lo describí ya en otro post, y no he cambiado de opinión.

La dispersión. Vivir en una urbanización tiene un precio social. No hay un centro donde te encuentres a la gente. No hay calles peatonales con vida en las que pasee uno simplemente porque sí. Para tomar algo con un amigo hay que coger el coche o la moto. La vida se vuelve un poco "de chalet": vas de tu casa a un destino concreto y vuelves.

La dependencia del coche. No hay tren. El autobús pasa cuando puede. Penélope y sus amigas se mueven todo lo que pueden a pie y para el resto dependen de que alguien las lleve. Los días de lluvia se nota mucho.

Y luego está el factor "ya lo tengo todo visto". Llevas tantos años haciendo el mismo paseo que a veces lo das por hecho. La urbanización no cambia. Los vecinos van envejeciendo, los pisos se alquilan a temporada, las tiendas se renuevan poco. La rutina, que en lo bueno es estabilidad, en lo malo es inercia.

Para una familia como la nuestra

Mijas Costa funciona muy bien para nosotros en lo práctico. Penélope tiene amigas a cinco minutos. Las mayores vienen los domingos sin atascos. Yo trabajo desde casa, tengo el paseo a la puerta y el aeropuerto cerca. La logística no falla.

Lo que no acaba de cuadrar es la sensación de que esto sigue pareciéndome un sitio de paso. Después de tantos años, la urbanización no me da raíces, me da una dirección. Y eso, mirado en frío, no es lo que querría para los próximos diez o quince años.

Veredicto provisional

Mijas Costa es una opción funcional, conocida, sin sorpresas. Si no apareciera nada mejor, quedarme aquí no sería un mal plan: hay sitios mucho peores en los que envejecer. Pero precisamente por eso voy a seguir mirando. Si lo que encuentro fuera no es claramente mejor para nosotros, me quedo. Si lo es, no quiero que la inercia me lo impida.