Javier Valencia Javier Valencia
Ambrosías actualizadas: el estado del supermercado español en 2026

Ambrosías actualizadas: el estado del supermercado español en 2026

Javier Valencia · · 5 min de lectura · 2 visitas · Personal
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Tengo una página en este blog dedicada a las ambrosías: productos del supermercado que considero manjares a precios razonables. La creé hace un tiempo con un criterio sencillo: cosas que compro regularmente, que me parecen extraordinariamente buenas para lo que cuestan, y que cualquiera puede encontrar en un supermercado normal. Pero los precios han cambiado, algunos productos han desaparecido y he descubierto otros nuevos. Toca actualizar.

El subidón de precios

Ambrosías actualizadas: el estado del supermercado español en 2026

Vamos a hablar del elefante en la habitación: los precios han subido de una forma que parece mentira. Las zamburiñas en salsa de vieira de DANI que tenía en mi lista a dos euros ahora están a dos con ochenta. El gazpacho de Carrefour que costaba un euro setenta y cinco ahora ronda los dos con veinte. El salmón ahumado de Mercadona ha pasado de cuatro cincuenta a más de cinco euros según el peso.

No son subidas del diez o el quince por ciento. Son subidas del treinta o cuarenta por ciento en dos años. Y lo peor es que se han quedado ahí. La inflación oficial ha bajado pero los precios en el supermercado no han vuelto a donde estaban. Subieron con la excusa de los costes de transporte, de la energía, de la cadena de suministro, y cuando esas excusas desaparecieron los precios se quedaron arriba.

Lo que ha desaparecido

Hay productos que directamente ya no encuentro. No sé si han dejado de fabricarlos, si mi supermercado ha dejado de traerlos o si los han sustituido por otra cosa, pero el caso es que he ido varias veces a buscarlos y no están.

La melva canutera de Ubago sigue existiendo pero ha cambiado de formato. Ahora viene en latas más pequeñas a prácticamente el mismo precio, que es la forma elegante que tiene la industria alimentaria de subir precios sin que parezca que los ha subido. El producto sigue siendo bueno pero la relación calidad-precio ya no es lo que era.

También he notado que las marcas blancas han cambiado. Mercadona ha reformulado varios de sus productos de Hacendado y no siempre a mejor. Hay cosas que antes eran indistinguibles de la marca y ahora tienen un sabor diferente, más artificial, como si hubieran ajustado las recetas para ahorrar en ingredientes.

Nuevos descubrimientos

Ambrosías actualizadas: el estado del supermercado español en 2026

No todo son malas noticias. He descubierto algunas ambrosías nuevas que merecen estar en la lista:

Las conservas de berberechos al natural de la marca Rianxeira. No son baratas si las comparas con otros productos del supermercado, pero si las comparas con lo que te cobran por unos berberechos en un restaurante son una ganga. Unos tres euros por una lata que tiene un sabor a mar que es difícil de superar. Abiertos, con un chorrito de limón, son una cena perfecta.

El hummus de garbanzos de Mercadona. Un euro y poco por un bote que da para dos o tres raciones generosas. No es el mejor hummus del mundo, no voy a decir eso, pero es sorprendentemente bueno para ser un producto de marca blanca. Con unos picos de pan o unas crudités de zanahoria tienes un aperitivo que parece que te has currado mucho más de lo que realmente te has currado.

El queso curado de oveja de Lidl. Esto es un hallazgo reciente. Lidl tiene una línea de quesos curados españoles que están por debajo de los seis euros la cuña y que compiten de tú a tú con quesos que cuestan el doble en tiendas especializadas. El de oveja en particular tiene un punto de intensidad y una textura que no esperas por ese precio.

Y el café molido de Bonka, que lleva toda la vida existiendo pero al que no le había prestado atención hasta que me cansé de pagar cuatro euros por café de marca. Dos euros y medio por un paquete que me dura dos semanas. No es café de especialidad ni lo pretende, pero es un café honesto, consistente, que sabe a café y no a agua teñida.

La estrategia del comprador

Con los precios como están, he cambiado mi forma de comprar. Antes iba a un supermercado y compraba todo allí. Ahora hago lo que llamo "la ruta de las ambrosías": las conservas en Mercadona, la fruta y la verdura en la frutería del barrio, el queso en Lidl, la carne en la carnicería. Es más trabajo pero la diferencia en el ticket mensual es notable.

También he aprendido a mirar el precio por kilo en vez del precio por unidad. Los supermercados juegan con los formatos para confundirte: una lata más grande no siempre es más barata por kilo. A veces el formato pequeño es mejor negocio. A veces el formato familiar es una trampa para que compres más de lo que necesitas y una parte acabe en la basura.

Otra cosa que he aprendido: las ofertas del tipo "segunda unidad al cincuenta por ciento" solo son buenas si ibas a comprar dos unidades de todas formas. Si compras la segunda solo porque está de oferta, no estás ahorrando: estás gastando más de lo que habías planeado. Los supermercados lo saben. Por eso ponen esas ofertas.

La ambrosía definitiva

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Si tuviera que quedarme con una sola ambrosía, con un solo producto del supermercado que ejemplifique lo que busco, serían las zamburiñas de DANI. Incluso con la subida de precio. Abres la lata, las calientas treinta segundos en una sartén con su propia salsa, y tienes algo que en un restaurante te costaría ocho o diez euros. En casa te ha costado menos de tres. Son tiernas, la salsa tiene un punto de intensidad justo, y le dan un toque de lujo a cualquier cena del martes.

Eso es para mí una ambrosía: algo cotidiano que te hace sentir que vives bien. No necesitas un restaurante con estrella Michelin para comer de maravilla. Necesitas saber qué comprar, dónde comprarlo y cómo prepararlo. El supermercado está lleno de pequeños lujos esperando a que les prestes atención.

Seguiré actualizando la lista. Los precios seguirán subiendo, algunos productos desaparecerán y otros nuevos llegarán. Pero la filosofía se mantiene: comer bien no debería ser un privilegio. Es cuestión de prestar atención.