Javier Valencia Javier Valencia
Diversificación: activos, geografías y divisas

Fuck you money IV: diversificación de verdad

Javier Valencia · · 6 min de lectura · 3 visitas · Vida
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«Diversificar» es de las palabras más usadas y peor entendidas en finanzas personales. Para muchos consiste en tener cuentas en tres bancos. Para otros, en comprar veinte acciones distintas del IBEX. Ninguna de las dos cosas es diversificar. Y este pilar de fuck you money según Joan Tubau es importante precisamente porque es donde el español medio comete más errores.

Qué es y qué no es diversificación

Diversificar es reducir el riesgo de concentración. Es decir, hacer que cuando algo en tu cartera baje, otra cosa suba o aguante, de forma que el conjunto fluctúe menos que sus componentes.

No es:

  • Tener varios productos del mismo banco. (Si quiebra el banco, da igual cuántos productos tengas.)
  • Tener veinte acciones del IBEX. (Si España tiene una crisis, todas se hunden a la vez.)
  • Tener tres pisos en la misma ciudad. (Si baja el mercado inmobiliario local, los tres bajan.)
  • Tener Bitcoin, Ethereum y Solana. (Todas correlacionan al 90% con BTC.)

Sí es:

  • Repartir en tipos de activo distintos (acciones, bonos, oro, inmobiliario).
  • Repartir en geografías distintas (EE. UU., Europa, emergentes).
  • Repartir en divisas distintas (euro, dólar, libra, yen).
  • Repartir en plazos distintos (líquido, medio plazo, largo plazo).

Cuanto menos correlacionados estén tus activos, mejor diversificación. Y la correlación importa más de lo que parece, porque las correlaciones cambian con el tiempo y suben justo en las crisis, cuando más las necesitas bajas.

El sesgo casa-país, el error más caro

Si miras la cartera media de un inversor español, suele tener algo así:

  • Piso en propiedad (España).
  • Plan de pensiones (con sobrepeso de España y Europa).
  • Acciones del IBEX (Santander, Telefónica, Iberdrola).
  • Algún fondo «mixto» del banco (con sobrepeso de España y Europa).
  • Cuenta corriente en euros.

Todo en euros, todo en Europa, mucho en España. Si España y Europa van mal, todo va mal a la vez. Esto es lo opuesto a diversificar.

El sesgo casa-país (home bias) es universal: los americanos tienen demasiado S&P 500, los japoneses demasiado Nikkei, los españoles demasiado IBEX. Pero para los españoles es especialmente caro porque España representa menos del 1% del PIB mundial y menos del 0,5% de la capitalización bursátil global. No tiene sentido económico que un español tenga el 30% o el 50% de su patrimonio invertido aquí.

Tubau no es radical: vivir en España, comprar comida en España, pagar la hipoteca en España ya es un sesgo enorme hacia España que no puedes evitar. Si encima tu cartera también está sobreponderada a España, te has metido un riesgo doble.

La solución: que tus inversiones líquidas sean lo más globales posible. El MSCI World del pilar III ya hace gran parte del trabajo: solo ~3-4% es España. Casi todo es EE. UU., Europa desarrollada, Japón, Reino Unido, Canadá.

Activos: la pirámide de riesgo

Una cartera diversificada de verdad reparte entre tipos de activo con comportamientos distintos:

Líquido (0-10%)

  • Cuenta corriente, depósitos a un día, fondos monetarios.
  • Cobra inflación o menos. Su función es estar disponible, no rentar.

Renta fija (10-40%)

  • Bonos del Estado, bonos corporativos de calidad, fondos indexados de bonos globales con cobertura a euro.
  • Suelen aguantar cuando la bolsa cae, aunque en 2022 los dos cayeron a la vez (rareza histórica).

Renta variable (40-80%)

  • Acciones globales vía fondos indexados.
  • Volátil a corto, ganadora a largo. El motor de la cartera.

Inmobiliario (variable)

  • Vivienda habitual (que no es inversión, es uso).
  • REITs si quieres exposición líquida al sector.

Oro / refugio (0-5%)

  • Físico o ETF de oro (con cuidado de la fiscalidad en España).
  • Función: proteger en escenarios extremos. No rentar.

Apuestas asimétricas (0-5%)

  • Cripto, capital riesgo, startups, lo que sea.
  • Dinero que puedes perder entero sin que afecte a tu plan.

El porcentaje exacto depende de tu edad, horizonte y tolerancia al riesgo. Pero la mezcla importa más que la elección de cada producto individual. Estudios clásicos como Brinson-Hood-Beebower atribuyen más del 90% de la varianza de retornos a la asignación de activos, no a la selección concreta de valores.

Geografía: el mundo no es solo Estados Unidos

Hay una tentación creciente, sobre todo entre inversores jóvenes, de poner todo en S&P 500. Ha rendido espectacular las últimas dos décadas. ¿Por qué diversificar a mercados peores?

Tubau no es entusiasta de esa simplificación. Argumentos:

  • Reversión a la media: los mercados que mejor lo hacen una década suelen ser de los peores la siguiente. EE. UU. dominó los 2010-2020. En los 2000-2010 fue una década casi plana. En 1990-2000 brilló Japón antes y EE. UU. después. No hay garantía de que EE. UU. siga siendo el ganador eterno.
  • Concentración sectorial: el S&P 500 hoy es ~30% tecnología, dominado por siete empresas. Si esas siete tienen un problema regulatorio, el índice entero sufre.
  • Concentración cambiaria: todo en dólares. Si el dólar se debilita frente al euro, pierdes en euros aunque la bolsa suba en dólares.

El MSCI World ya es 65-70% EE. UU., así que tampoco hay que obsesionarse. Pero prefiero MSCI World o ACWI antes que S&P 500 puro. El diferencial de rentabilidad esperada es pequeño y el de riesgo, no.

Divisas: el peligro silencioso

Otro punto que pasa desapercibido. Si vives en España y todos tus ingresos son en euros, tener algo de patrimonio en otras divisas es una diversificación gratuita.

El fondo MSCI World ya te da exposición natural a dólar, libra, franco suizo, yen, etc. (un ~70-80% no-euro). No suele hacer falta complicarse más. Pero tener todo el patrimonio en euros —cuenta corriente euros, depósito euros, piso en España, fondo de RV europea— te deja vulnerable a una crisis del euro o a una inflación persistente local.

Tubau es escéptico de la cobertura cambiaria (currency hedging) en fondos de RV: el coste de la cobertura suele comer la rentabilidad y a largo plazo la divisa se mueve menos de lo que parece. Sí defiende cobertura en renta fija, donde la rentabilidad esperada es baja y la volatilidad cambiaria puede destruirla.

Plazos: ¿cuándo necesitas el dinero?

El último eje de diversificación es el temporal. No todo el dinero tiene el mismo horizonte:

  • Reserva de emergencia (6 meses): líquido siempre, sin volatilidad.
  • Objetivo a 1-3 años (coche, obra, máster): renta fija corta, conservador.
  • Objetivo a 3-10 años (vivienda nueva, educación hijos): mezcla 50/50.
  • Objetivo a 10+ años (independencia financiera): casi todo en RV indexada.

La función de cada cubo es diferente. Mezclarlos es de los errores más caros: meter el dinero del coche que necesitas en seis meses a RV global puede dejarte sin coche.

El sobrediseño que mata

Una advertencia para los que les gusta el Excel. Tubau, igual que Bogle, alerta contra complicar la cartera por gusto.

He visto carteras minoristas con 18 fondos: MSCI World, MSCI Emerging, MSCI Small Cap, dos REITs (uno europeo, uno global), oro físico, oro ETF, bono soberano alemán, bono USA, bono emergente, fondo monetario, cripto, capital riesgo, sectorial salud, sectorial tecnología, factor value, factor momentum... y al final del año, rinden parecido al MSCI World a secas, pero con cinco veces más esfuerzo.

Diversificar bien es encontrar el punto donde añadir otro activo deja de bajar el riesgo significativamente. Para casi todo el mundo ese punto está en 2-4 fondos máximo:

  • 70-85% MSCI World o ACWI.
  • 15-30% Renta fija indexada global con cobertura a euro.
  • Opcionalmente, 5% oro / REIT / otra cosa si te divierte.

Más allá de ahí es hobby, no diversificación.

En el próximo post entramos en el quinto pilar: evitar la inflación de estilo de vida, donde toca lidiar con el enemigo más sutil de todos, el que aparece justo cuando empiezas a ganar más.