# Los tipos de magnesio, uno por uno: qué dice de verdad la evidencia

Pásate por cualquier farmacia y mira la balda de los complementos. Hace diez años el magnesio era un bote, como mucho dos. Hoy hay media pared: citrato, bisglicinato, cloruro, malato, «magnesio total» con cinco formas mezcladas, polvo, cápsulas, sobres, comprimidos efervescentes y uno que promete llegar al cerebro. Si además tienes cierta edad y algo de redes sociales, el magnesio te persigue: que si para dormir, que si para los calambres, que si para el cansancio, que si para la ansiedad. Parece que medio país va corto de magnesio y la otra mitad está a punto.

Como me pasa con casi todo lo que se pone de moda, me ha entrado la curiosidad de saber qué hay detrás. Qué es cada forma, en qué se diferencian de verdad y qué parte de lo que se cuenta tiene estudios serios y qué parte es etiqueta. He pasado unas cuantas tardes leyendo fichas del NIH, opiniones de la EFSA, fichas técnicas de la AEMPS y los metaanálisis que hay. Esto es lo que he sacado en limpio.

> **Antes de seguir, lo más importante del post.** No soy médico, ni farmacéutico, ni nutricionista, ni nada que se le parezca: soy un señor de Mijas con curiosidad y paciencia para leer estudios. Esto es divulgación, no consejo sanitario. **Si estás pensando en tomar magnesio, pregúntale primero a tu farmacéutico.** Él puede revisar qué medicación tomas, ver si hay interacciones y orientarte sobre la forma y la dosis. Y si tienes síntomas o alguna enfermedad, el sitio es la consulta del médico, no la balda de los complementos.

## Para qué sirve el magnesio

El magnesio es uno de esos minerales que no salen en los anuncios de yogures pero que lo sostienen casi todo. Según la ficha para profesionales del NIH estadounidense, es **cofactor de más de 300 sistemas enzimáticos**: sin él, buena parte de las reacciones químicas del cuerpo van a medio gas o no van. Interviene en la producción de energía (la molécula de ATP, la «moneda» energética de las células, funciona en realidad unida al magnesio), en la síntesis de proteínas, en la contracción y relajación del músculo, en la transmisión nerviosa, en el control de la glucosa y en la regulación de la tensión arterial. Y es parte estructural del hueso.

Un adulto tiene unos 25 gramos de magnesio en el cuerpo. Entre la mitad y el 60 % está en los huesos, casi todo el resto en los tejidos blandos y **menos del 1 % circula por la sangre**. Este último dato tiene más importancia de lo que parece: la analítica de magnesio en sangre mide justo esa fracción minúscula, que el cuerpo mantiene muy estable, así que un resultado normal no garantiza que las reservas estén bien. Es una de las razones por las que el diagnóstico del déficit no es tan sencillo como pedir un análisis.

Si miras la etiqueta de cualquier complemento con magnesio verás frases como «contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga» o «contribuye al funcionamiento normal de los músculos». Son declaraciones autorizadas por el Reglamento europeo 432/2012, y conviene leerlas con lupa: dicen que el magnesio **contribuye al funcionamiento normal** de esas cosas, no que tomarlo de más las mejore. Si te falta, lo notas; si ya tienes suficiente, añadir no te convierte en un atleta descansado. Y la frase vale para cualquier forma de magnesio por igual, de modo que no es un argumento para elegir una sobre otra.

## Cuánto hace falta

Aquí hay dos cifras de referencia que no coinciden del todo, y conviene saberlo para no liarse.

La **EFSA**, la autoridad europea de seguridad alimentaria, fijó en 2015 una ingesta adecuada de **350 mg al día para hombres adultos y 300 mg para mujeres**, la misma en el embarazo y la lactancia. El **NIH** de Estados Unidos usa otra metodología y da cifras algo más altas: **400-420 mg para hombres y 310-320 mg para mujeres**, según la edad, y 350-360 mg en el embarazo. No es que una esté bien y la otra mal: se calculan de forma distinta. Lo que importa es el orden de magnitud, que ronda los 300-400 mg diarios.

¿Llegamos? En España, el estudio ANIBES, publicado en 2017 con datos de unas dos mil personas, encontró una ingesta media de 222 mg al día, y un 79 % de los participantes por debajo del 80 % de lo recomendado. Con una salvedad que los propios autores señalan: en las encuestas de dieta la gente apunta menos de lo que come, y cuando se quedaban solo con los registros plausibles, el porcentaje bajaba a algo más del 40 %. Sigue siendo mucha gente.

Según el NIH, los grupos con más riesgo de quedarse cortos de verdad son las personas con enfermedades digestivas que afectan a la absorción (Crohn, celiaquía), con diabetes tipo 2, con dependencia del alcohol y las personas mayores, que absorben menos y eliminan más. A eso se suman ciertos medicamentos, de los que hablo más abajo.

## Primero, el plato

Antes de ir a la farmacia conviene mirar la nevera y la despensa, porque el magnesio está en sitios muy agradecidos. Tomando como referencia la tabla del NIH:

- **Pipas de calabaza**: unos 150 mg en un puñado de 30 gramos. Son, de lejos, de lo más rico que hay.
- **Almendras y anacardos**: unos 75-80 mg en 30 gramos.
- **Espinacas cocidas**: unos 80 mg en media taza.
- **Legumbres**: unos 60 mg en media taza de alubias negras cocidas, y en esa línea el resto.
- **Cereales integrales**: el pan integral, el arroz integral, la avena. El refinado se lleva buena parte del magnesio por delante.
- **Cacao puro y chocolate negro**: de los alimentos más concentrados, aunque aquí la ración razonable es la que es.

Es decir: un puñado de frutos secos, un plato de legumbre unas cuantas veces por semana, verdura de hoja y pan integral en vez de blanco ya te ponen en otro sitio. Es, de paso, una dieta que nadie va a discutir por ningún otro motivo. Ya defendí por otras razones [las alubias en escabeche](/post/alubias-en-escabeche) como el aperitivo que te sienta bien; ahora resulta que además llevan magnesio. En el [Mercado Central de Fuengirola](/post/mercado-central-de-fuengirola) hay legumbre a granel y frutos secos de sobra para no tener excusa.

Hay otro motivo para empezar por la comida: **el magnesio de los alimentos no tiene límite superior de seguridad**. El cuerpo regula cuánto absorbe y el riñón sano elimina el sobrante, así que comiendo es muy difícil pasarse. Los límites que veremos más abajo son solo para el magnesio de suplementos.

## Lo que hay que mirar en la etiqueta

Antes de entrar en los tipos, un concepto que me ha aclarado más que todo lo demás junto: **no es lo mismo la sal que el magnesio que contiene**.

El magnesio de un suplemento siempre va unido a otra molécula: oxígeno en el óxido, ácido cítrico en el citrato, glicina en el bisglicinato. Esa molécula pesa, y pesa distinto en cada caso. Más o menos, de cada gramo de compuesto, el magnesio es:

- Óxido: alrededor del 60 %.
- Carbonato: en torno al 25-29 %.
- Citrato: alrededor del 16 % (algo menos si está hidratado).
- Bisglicinato: alrededor del 14 %.
- Cloruro (la forma hidratada que se vende): alrededor del 12 %.
- Lactato: alrededor del 10-12 %.
- Sulfato (sal de Epsom): alrededor del 10 %.
- Taurato y pidolato: en torno al 9 %.
- L-treonato: en torno al 7-8 %.

Por eso un bote puede anunciar «1.000 mg de citrato de magnesio» y aportar unos 160 mg de magnesio de verdad. **El dato útil es el de magnesio elemental**, que en los complementos que se venden en España suele aparecer en la tabla nutricional junto al porcentaje del valor de referencia, que para el magnesio está en 375 mg.

El segundo concepto es la **biodisponibilidad**: qué parte de ese magnesio llega realmente a la sangre. Aquí hay que ir con cuidado, porque los estudios que comparan formas son pocos, pequeños y casi siempre miden algo indirecto, como cuánto magnesio aparece después en la orina. Lo que se puede decir con cierta seguridad, según el NIH y una revisión sistemática de 2021 publicada en *Nutrition*:

- Las formas **orgánicas** (citrato, lactato, glicinato…) y el **cloruro** se absorben mejor que el **óxido** y el **sulfato**.
- El óxido destaca por lo poco que se absorbe: en un estudio clásico de 2001, alrededor de un 4 %.
- La absorción depende mucho de la dosis: cuanto más metes de golpe, menor es el porcentaje que aprovechas. Por eso repartir la dosis ayuda.
- En personas sanas sin déficit, prácticamente cualquier forma sirve para mantener niveles normales.

Esto último es importante y casi nunca sale en la publicidad. Las diferencias entre formas existen, pero son más pequeñas de lo que sugieren los precios.

## Los tipos, uno por uno

### Óxido de magnesio

El más barato y el que más magnesio lleva por gramo, pero también el que peor se absorbe. Tiene un uso muy asentado como **antiácido y como laxante**: lo que no se absorbe se queda en el intestino, arrastra agua y ablanda las heces. Como fuente de magnesio para corregir un déficit es poco eficiente y, por la misma razón, el más propenso a causar **diarrea y retortijones**. Que sea barato no lo hace mejor; que absorba poco tampoco lo hace inútil si lo que buscas es justamente el efecto laxante, siempre con indicación.

### Citrato de magnesio

Se absorbe bastante mejor que el óxido y es de las formas más usadas en estudios. A dosis altas es un **laxante osmótico de uso reconocido**: MedlinePlus lo recoge para el estreñimiento ocasional, a corto plazo, con efecto entre media hora y seis horas después de tomarlo. Como suplemento a dosis moderadas es una opción razonable, pero hay que contar con que **puede soltar el intestino**. A quien tiende al estreñimiento puede venirle bien de rebote; a quien tiene el intestino sensible, no tanto.

### Cloruro de magnesio

Muy popular en España, sobre todo en polvo, con un sabor amargo que no engaña a nadie. Se disuelve bien y en el estudio de 2001 que comparaba formas se absorbió igual de bien que las sales orgánicas (lactato y aspartato), lo que desmonta la idea de que «inorgánico» equivale siempre a «peor». El NIH lo incluye entre las formas que más se asocian a **diarrea**. A dosis razonables, una opción correcta; la leyenda popular que le atribuye efectos para todo, eso ya es otra historia.

### Bisglicinato (o glicinato) de magnesio

El de moda. Es magnesio unido a dos moléculas de glicina, un aminoácido. Su gran argumento, y este sí es razonable, es la **buena tolerancia digestiva**: suele dar menos diarrea que el óxido o el citrato. Los datos de absorción son favorables, pero de estudios pequeños.

La fama le viene por el **sueño**, y aquí la evidencia es **modesta**. Un ensayo de 2025 publicado en *Nature and Science of Sleep*, con 155 adultos que dormían mal y 250 mg diarios de magnesio en forma de bisglicinato durante cuatro semanas, encontró una mejora en la escala de insomnio frente a placebo, pero pequeña (los propios autores la califican de «modesta»), con un valor de p de 0,049, que es rozar el límite, y sin diferencias en el resto de cuestionarios de sueño, cansancio o estrés. Hay un ensayo, no un consenso. Si alguien te lo vende como el remedio para el insomnio, te está vendiendo más de lo que hay.

### Malato de magnesio

Magnesio unido al ácido málico, que interviene en la producción de energía de la célula. Por eso se vende para el **cansancio y la fibromialgia**. Se absorbe bien, como las demás formas orgánicas. La evidencia en fibromialgia es **limitada**: una revisión de 2021 en el *Journal of Primary Care & Community Health* recopiló lo publicado y lo que hay son pocos estudios, pequeños y antiguos, con resultados dispares; un ensayo piloto de mediados de los noventa no encontró diferencias con el placebo en su fase ciega. Que alguien con fibromialgia lo pruebe con su médico es comprensible. Que se anuncie como tratamiento, no.

### L-treonato de magnesio

El que «llega al cerebro». La idea viene de estudios en ratas, donde aumentaba el magnesio en el tejido cerebral, y de ahí salió una forma patentada que se vende para la memoria y la concentración. En humanos, la evidencia es **muy escasa**: un ensayo de 2016 con 44 personas de entre 50 y 70 años que completaron el estudio, financiado por la empresa que desarrollaba el producto, y otro de 2022 con un preparado que mezclaba treonato con fosfatidilserina y vitaminas durante solo treinta días, lo que impide saber qué parte del efecto, si lo hubo, era del magnesio. Además, es la forma con menos magnesio por gramo y de las más caras. Hoy por hoy, **más promesa que dato**.

### Taurato de magnesio

Magnesio unido a taurina. Se vende para el **corazón y la tensión arterial**. La base son sobre todo estudios en animales; ensayos en personas con esta forma concreta, prácticamente ninguno que merezca el nombre. Las revisiones sobre magnesio en general y tensión arterial muestran, como mucho, efectos pequeños y estudios de calidad irregular. Nada que justifique tocar la tensión por tu cuenta: eso se controla en la consulta.

### Lactato de magnesio

Una forma discreta y poco de moda, pero con buen expediente: en el estudio de 2001 se absorbió igual de bien que el cloruro y el aspartato, y suele tolerarse bien. En España existe como **medicamento** con ficha técnica en la AEMPS, indicado para prevenir el déficit de magnesio por dieta pobre, con la recomendación de tomarlo después de las comidas. Su ficha recoge la diarrea como efecto adverso principal, sobre todo a dosis altas, y lo contraindica en la insuficiencia renal grave.

### Carbonato de magnesio

Clásico de los **antiácidos**: neutraliza el ácido del estómago, y de hecho necesita ese ácido para disolverse. Como fuente de magnesio, su absorción es de baja a media y el NIH lo incluye entre las formas que más diarrea dan. Aparece a menudo mezclado con otras formas en los preparados combinados.

### Pidolato de magnesio

Menos conocido en la calle, pero en España también está como **medicamento** con ficha técnica, en solución oral, indicado para prevenir y tratar estados carenciales de magnesio. Se vende con el argumento de una buena penetración en las células, pero los estudios comparativos en humanos son escasos. Su ficha técnica es un buen recordatorio de que el magnesio no es inocuo para todo el mundo: además de la insuficiencia renal grave, lo contraindica en la miastenia grave, en algunos trastornos del ritmo cardíaco, en la diarrea crónica y en la colitis ulcerosa.

### Sulfato de magnesio (sales de Epsom)

Las famosas sales de Epsom. Por boca es un **laxante** de los de toda la vida, y no se usa como suplemento porque se absorbe poco y suelta el intestino con contundencia. Su otro uso es el baño: un puñado en agua caliente para los músculos cargados. Aquí hay que separar dos cosas. El baño caliente relaja, con sales o sin ellas. Pero la idea de que el magnesio **se absorbe a través de la piel** en cantidad útil no tiene base: una revisión de 2017 en *Nutrients* concluyó que la promoción del magnesio transdérmico, sea en baños, sprays o aceites, «no está respaldada científicamente». En el hospital el sulfato de magnesio se usa por vía intravenosa para cosas muy serias, como la eclampsia en el embarazo, pero eso es medicina hospitalaria y no tiene nada que ver con un complemento.

## La tabla resumen

| Forma | Absorción aproximada | Para qué se suele usar | Qué dice la evidencia | Ojo con |
|-------|---------------------|------------------------|-----------------------|---------|
| Óxido | Baja (~4 % en un estudio) | Antiácido, laxante | Sólida como laxante y antiácido; pobre como fuente de magnesio | Diarrea, retortijones |
| Citrato | Buena | Suplemento, laxante | Sólida como laxante; buena absorción | Diarrea a dosis altas |
| Cloruro | Buena | Suplemento | Absorción comparable a las orgánicas | Diarrea, sabor amargo |
| Bisglicinato | Buena | Sueño, tolerancia digestiva | Sueño: un ensayo con efecto pequeño | Bien tolerado en general |
| Malato | Buena | Cansancio, fibromialgia | Fibromialgia: datos limitados y dispares | Molestias digestivas |
| L-treonato | Poco estudiada | Memoria, cognición | Muy escasa en humanos | Poco magnesio por gramo, caro |
| Taurato | Poco estudiada | Corazón, tensión | Casi todo en animales | No sustituye a ningún tratamiento |
| Lactato | Buena | Prevenir el déficit | Absorción buena; existe como medicamento | Diarrea a dosis altas |
| Carbonato | Baja-media | Antiácido | Sólida como antiácido | Diarrea |
| Pidolato | Poco estudiada en comparación | Prevenir y tratar el déficit | Existe como medicamento | Varias contraindicaciones en ficha |
| Sulfato (Epsom) | Baja por boca; nula útil por piel | Laxante, baños | Sólida como laxante; sin base el uso transdérmico | Diarrea intensa por boca |

## Lo que se dice y lo que se sabe

Más allá de las formas, hay usos del magnesio que se repiten en todas partes. Repasados uno a uno:

**Sueño.** Un metaanálisis de 2021 en personas mayores con insomnio reunió solo tres ensayos, con 151 participantes en total, y los autores calificaron la calidad de la evidencia de baja o muy baja. El ensayo de 2025 con bisglicinato apunta en la misma dirección: algo puede haber, pero poco. Quien duerma mal de forma persistente tiene un asunto para el médico, no para la farmacia.

**Calambres.** Probablemente el uso más extendido y uno de los peor respaldados. La revisión Cochrane de 2020, que reunió once ensayos, concluyó que es **poco probable** que el magnesio sirva para los calambres musculares idiopáticos, esos nocturnos tan típicos a partir de cierta edad. Otra cosa son los calambres por un déficit real de magnesio, que es lo que contemplan las fichas técnicas de los medicamentos, o los del embarazo, donde los resultados son contradictorios.

**Migraña.** Aquí la evidencia es mejor. La guía de 2012 de la Academia Americana de Neurología y la Sociedad Americana de Cefaleas clasificó el magnesio como **«probablemente eficaz»** para prevenir la migraña. Pero los estudios usaron dosis en torno a los 600 mg diarios, por encima del límite para suplementos, así que esto va con el neurólogo o el médico de cabecera, nunca por libre.

**Cansancio y ansiedad.** Si te falta magnesio, corregirlo ayuda. Si no te falta, no hay pruebas sólidas de que tomar más te dé energía. La frase de la etiqueta («contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga») describe la función normal del mineral, no una promesa.

**Memoria.** Ya está dicho con el L-treonato: poco, pequeño y con conflictos de interés.

## Cuánto es demasiado

El magnesio de los suplementos sí tiene techo, y aquí las dos referencias vuelven a no coincidir:

- **EFSA**: **250 mg al día** de magnesio procedente de suplementos, agua o alimentos enriquecidos, para las sales que se disocian con facilidad, como el óxido. No cuenta el de la comida normal.
- **NIH**: **350 mg al día** de magnesio de suplementos para adultos. Tampoco cuenta el de la comida.

El primer aviso de que te has pasado es casi siempre el mismo: **diarrea**, a veces con náuseas y retortijones. El NIH señala el carbonato, el cloruro, el gluconato y el óxido como las formas que más lo provocan. La intoxicación seria (bajada de tensión, debilidad muscular, alteraciones del ritmo cardíaco) es rara y aparece sobre todo con dosis enormes de laxantes o antiácidos, de más de 5.000 mg al día, o en personas cuyo riñón no elimina bien el sobrante.

Fíjate en que hay suplementos con 300 o 400 mg de magnesio elemental por dosis. No es que sean peligrosos para una persona sana en un uso puntual, pero ya están en la franja en la que conviene que alguien con formación te diga si te hace falta tanto.

## Interacciones y precauciones

Esta es la parte que más me ha sorprendido, y la razón principal del aviso del principio. El magnesio es un complemento que se compra sin receta, pero **interacciona con bastantes medicamentos de uso común**:

- **Insuficiencia renal.** El riñón es el que elimina el magnesio sobrante. Si no funciona bien, el magnesio se acumula. Las fichas técnicas de la AEMPS lo contraindican en la insuficiencia renal grave, y con cualquier problema de riñón la decisión es del médico.
- **Antibióticos: tetraciclinas y quinolonas.** La doxiciclina, el ciprofloxacino, el levofloxacino y familia. El magnesio se une a ellos en el intestino y reduce su absorción, es decir, que el antibiótico funciona peor. Las fichas técnicas españolas piden separar las tomas **al menos dos horas**, y el NIH, para las quinolonas, habla de tomar el antibiótico dos horas antes o entre cuatro y seis horas después del magnesio.
- **Bisfosfonatos.** Los medicamentos para la osteoporosis, como el alendronato. Mismo mecanismo: separar al menos dos horas.
- **Levotiroxina.** La hormona tiroidea se absorbe mal en compañía de minerales y antiácidos, y es un medicamento en el que pequeñas diferencias de absorción importan. La pauta habitual con calcio o hierro es separarla unas cuatro horas; con el magnesio, que te lo concrete tu farmacéutico.
- **Omeprazol y otros protectores de estómago (IBP) a largo plazo.** La FDA avisó en 2011 de que su uso prolongado, en la mayoría de casos más de un año, puede **bajar los niveles de magnesio**, y que en una cuarta parte de los casos revisados el suplemento no bastó para corregirlo y hubo que retirar el IBP. O sea: si tomas omeprazol desde hace años, esto es una conversación para tener con tu médico, no algo que se arregla con un bote.
- **Diuréticos.** Los de asa (como la furosemida) y las tiazidas hacen perder magnesio por la orina; los ahorradores de potasio (como la espironolactona) hacen lo contrario y lo retienen. Según cuál tomes, el magnesio puede faltarte o sobrarte.
- **Embarazo y lactancia.** Las necesidades cambian poco, pero cualquier suplemento en esta etapa se consulta con la matrona o el médico. Las fichas técnicas de los medicamentos con magnesio recomiendan priorizar la alimentación durante el embarazo.

Y una costumbre que ayuda casi siempre: **repartir y espaciar**. Mejor dos tomas pequeñas que una grande, porque se absorbe mejor y da menos diarrea. Con comida, que suele sentar mejor. Y separado de otros medicamentos un par de horas como regla general, salvo que te indiquen otra cosa.

## Por qué el farmacéutico

He dejado esto para el final porque es la conclusión de todo lo anterior, no un párrafo de cortesía.

Después de leer todo esto, lo que más claro tengo es que **el problema no es elegir el magnesio, sino saber si te hace falta y si encaja con lo que ya tomas**. Y para eso el farmacéutico está en una posición inmejorable. Es el profesional sanitario más accesible que tenemos: no hace falta cita, está en cada barrio y su trabajo es precisamente saber de medicamentos y de cómo se llevan entre ellos.

Si le cuentas qué tomas, si estás con un antibiótico, con levotiroxina, con un protector de estómago desde hace años o con un diurético, puede decirte si hay interacción y cómo espaciar las tomas. Puede orientarte sobre la forma: si tienes el intestino delicado, una; si tiendes al estreñimiento, otra. Puede traducirte la etiqueta a magnesio elemental y decirte si la dosis tiene sentido o te estás pasando. Y puede explicarte una diferencia que en la estantería no se ve: algunos productos con magnesio son **medicamentos**, con ficha técnica revisada por la AEMPS, y la mayoría son **complementos alimenticios**, que legalmente son alimentos y no tienen que demostrar eficacia para venderse.

Y hay una frontera que conviene tener clara. Si tienes calambres que no se van, palpitaciones, un cansancio que dura semanas, hormigueos, insomnio persistente o cualquier enfermedad de base, eso **no es un asunto de suplementos: es un asunto del médico**. Puede haber un déficit real de magnesio, que se diagnostica y se trata, o puede haber otra cosa que el magnesio solo taparía. Un buen farmacéutico, de hecho, te mandará al médico él mismo cuando toque.

## La postura

Si tuviera que resumir lo que he aprendido, sería esto. El magnesio es importante de verdad, y es probable que muchos vayamos algo cortos. Pero la solución empieza en el plato: frutos secos, legumbre, verdura de hoja, integrales. Si después de eso hace falta un suplemento, la forma importa menos de lo que dice el marketing y la dosis importa más de lo que parece. Algunos usos tienen buena base (el efecto laxante del citrato y del óxido, la prevención de la migraña bajo control médico, corregir un déficit real) y otros son poco más que una buena campaña (el treonato para la memoria, el taurato para el corazón, el sulfato a través de la piel).

Y si estás delante de esa media pared de botes sin saber cuál coger, no elijas por la etiqueta más bonita. Acércate al mostrador, di qué tomas y pregunta. Es gratis, es rápido, y es exactamente para lo que está ahí.

## Fuentes

- NIH Office of Dietary Supplements: [Magnesium — Fact Sheet for Health Professionals](https://ods.od.nih.gov/factsheets/Magnesium-HealthProfessional/).
- EFSA (2015): [Scientific Opinion on Dietary Reference Values for magnesium](https://doi.org/10.2903/j.efsa.2015.4186).
- EFSA (2006): [Tolerable Upper Intake Levels for Vitamins and Minerals](https://www.efsa.europa.eu/sites/default/files/efsa_rep/blobserver_assets/ndatolerableuil.pdf) (capítulo de magnesio del Comité Científico de la Alimentación).
- Reglamento (UE) 432/2012, [declaraciones autorizadas de propiedades saludables](https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32012R0432).
- Olza J. et al. (2017): [Reported dietary intake… and food sources of calcium, phosphorus, magnesium and vitamin D in the Spanish population: findings from the ANIBES study](https://doi.org/10.3390/nu9020168). *Nutrients*.
- AEMPS, CIMA: ficha técnica de [Magnesioboi (lactato de magnesio)](https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/54347/FT_54347.html) y de [Actimag (pidolato de magnesio)](https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/56322/FT_56322.html).
- MedlinePlus: [citrato de magnesio](https://medlineplus.gov/druginfo/meds/a619019.html), [óxido de magnesio](https://medlineplus.gov/druginfo/meds/a601074.html) y [levotiroxina](https://medlineplus.gov/druginfo/meds/a682461.html).
- Firoz M., Graber M. (2001): [Bioavailability of US commercial magnesium preparations](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11794633/). *Magnesium Research*.
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- Mah J., Pitre T. (2021): [Oral magnesium supplementation for insomnia in older adults: a systematic review and meta-analysis](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33865376/). *BMC Complementary Medicine and Therapies*.
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