# Tecnofeudalismo (VIII): las críticas — ¿y si Varoufakis se equivoca?

Octavo post de [la serie](/post/tecnofeudalismo-i-presentacion), y el que considero **el más importante**. Un marco tan potente como el del tecnofeudalismo tiene un riesgo conocido: se convierte en martillo y de repente todo son clavos. La única vacuna es buscar activamente a quienes lo discuten con argumentos, y en este caso los hay excelentes. Este post es su turno, sin caricaturas. Al final diré dónde me quedo yo.

## La objeción principal: esto es capitalismo, y de manual

El crítico de referencia es **Evgeny Morozov**, que publicó en la *New Left Review* (números 133/134, 2022) un demoledor «Critique of Techno-Feudal Reason» contra toda la familia de tesis feudalizantes — la de Varoufakis, pero también las de otros autores que veremos abajo. Su artículo, anterior al libro que nos ocupa pero dirigido exactamente contra su núcleo, se resume en una idea: **la moda de hablar en feudal es un síntoma de debilidad intelectual de la izquierda**, que al no poder explicar el capitalismo contemporáneo con sus herramientas, recurre al lenguaje moral de la corrupción y la regresión: esto ya no es capitalismo, es algo *peor*, más *antiguo*, más *oscuro*.

Contra la imagen del rentista ocioso que cobra el peaje del puente, Morozov opone los hechos incómodos: las grandes tecnológicas son de las empresas que **más invierten en investigación y desarrollo de la historia económica** — decenas de miles de millones anuales en chips, centros de datos, cables submarinos, modelos de inteligencia artificial. El señor feudal no construía nada; estos construyen sin parar. Producen mercancías nuevas (resultados de búsqueda, predicciones, infraestructura de cómputo) mediante trabajo asalariado masivo y carísimo. Eso, concluye, es **capitalismo en estado puro**: acumulación, inversión, innovación competitiva. Llamarlo feudalismo es no entender ni el feudalismo ni el capitalismo.

Y añade el argumento de la competencia, que cualquiera puede verificar mirando las noticias: los supuestos señores **se hacen la guerra entre sí ferozmente**. Google y Meta compiten a muerte por la publicidad; Amazon, Microsoft y Google por el cloud; Apple y Google por el móvil; y la irrupción de la IA generativa tiene a todos quemando fortunas por miedo a que otro les tome el castillo. ¿Qué clase de orden feudal es este en el que los señores viven aterrorizados por la innovación del vecino? El feudalismo era estable precisamente porque nadie podía inventar nada que destronara al señor. Aquí, cada cinco años tiembla el mapa.

## La objeción académica: renta y beneficio no son especies distintas

Una versión más técnica de lo mismo la ha desarrollado el sociólogo **Nicholas Gane** («Capitalism is capitalism, not technofeudalism», 2025) y la comparten muchos economistas: la distinción entre renta y beneficio, que Varoufakis usa como bisturí, **nunca ha sido limpia dentro del capitalismo real**. El capitalismo ha producido rentistas desde el primer día: patentes, marcas, suelo urbano, concesiones, monopolios de red (¡el ferrocarril!, ¡la telefonía!). Buscar rentas *es* comportamiento capitalista estándar: toda empresa sueña con un foso que la libre de competir, y algunas lo consiguen durante décadas. Standard Oil o AT&T cobraron sus buenos peajes sin que nadie necesitara declarar muerto el capitalismo para explicarlas — ni para desmontarlas después con leyes antimonopolio.

Desde esta óptica, lo que describe Varoufakis sería la fase monopolista de siempre con tecnología nueva, y su parte más original —que los bancos centrales financiaron los fosos, [lo que vimos en el sexto post](/post/tecnofeudalismo-vi-el-dinero-barato)— encaja perfectamente sin necesidad de cambiar de sistema: el capitalismo lleva doscientos años usando al Estado como socio financiero.

## Los primos de la tesis: Durand, Wark, Dean

Conviene saber, además, que Varoufakis no está solo ni fue el primero, y que su propia familia intelectual discute los detalles. El economista francés **Cédric Durand** publicó en 2020 —tres años antes— *Technoféodalisme: Critique de l'économie numérique*, con un diagnóstico próximo: la economía digital como **gran regresión**, retorno de monopolios y dependencias personales que difuminan la frontera entre economía y política. **McKenzie Wark** venía sosteniendo desde *Capital Is Dead* (2019) algo aún más radical: que el control de la información ha creado una clase dominante nueva —la llama «vectorialista»— y un modo de producción que ya no es capitalismo, aunque se niega a llamarlo feudal. Y **Jodi Dean** lleva años teorizando el «neofeudalismo» desde el marxismo americano. Morozov, por cierto, los critica a todos en bloque: su artículo es contra la familia entera.

Esta genealogía importa por algo más que la erudición: demuestra que la intuición de fondo —*algo cualitativo ha cambiado en cómo se acumula el poder económico*— se les ha ocurrido independientemente a varias cabezas serias. Cuando gente que no se cita entre sí converge en la misma dirección, o hay una moda o hay una señal. Probablemente ambas.

## Donde las críticas hacen daño de verdad

Siendo honesto con el balance: hay dos golpes que la tesis encaja mal.

**El primero es empírico**: los beneficios. Si el beneficio hubiera sido «asesinado» por la renta, no deberíamos ver a los supuestos señores presentando los mayores beneficios contables de la historia empresarial, con márgenes que cualquier capitalista clásico firmaría con sangre. Varoufakis respondería que buena parte de esos «beneficios» son rentas disfrazadas por la contabilidad — y algo de razón tiene (¿qué porcentaje del margen de una tienda de aplicaciones es «beneficio por producir» y cuánto «peaje por poseer la puerta»?), pero la carga de la prueba queda de su lado, y el libro no la levanta con datos finos.

**El segundo es histórico**: la analogía feudal cojea por la pata de la coacción. El feudalismo era un orden jurídico y militar: el siervo estaba **atado por ley y por espada**. Nada de eso existe aquí, como he ido concediendo en [los](/post/tecnofeudalismo-v-siervos-de-la-nube) [posts](/post/tecnofeudalismo-vii-vasallos-y-proles) anteriores: la sujeción es por comodidad, efecto red y coste de salida. Es sujeción real —los números de dependencia lo muestran— pero de otra especie, y las palabras importan, como el propio Varoufakis defiende cuando le conviene.

## Dónde me quedo yo

Después de darle muchas vueltas, mi posición es la de un ingeniero, no la de un economista: **me importa menos el nombre del sistema que la exactitud del mecanismo**. Y el balance que hago es este:

Como **teoría del cambio de sistema**, el tecnofeudalismo me parece no demostrado. Las críticas de Morozov y Gane son sólidas: hay demasiada inversión, demasiada competencia entre gigantes y demasiado beneficio genuino para firmar el certificado de defunción del capitalismo.

Como **descripción de una tendencia**, en cambio, me parece certera y valiosa: es un hecho que una fracción creciente de la economía consiste en pagar por acceder a territorios digitales privados; es un hecho que [los peajes crecen](/post/tecnofeudalismo-iv-renta-contra-beneficio) porque pueden; es un hecho que [el trabajo gratuito de miles de millones](/post/tecnofeudalismo-v-siervos-de-la-nube) engorda activos privados; y es un hecho que para el vasallo concreto —el hotel, el vendedor, el desarrollador— la experiencia cotidiana se parece más a la renta feudal que al mercado del manual, se llame como se llame el sistema por arriba.

Quizás la síntesis justa sea esta: **Varoufakis no ha demostrado que el capitalismo haya muerto, pero ha descrito mejor que nadie hacia dónde se está deformando.** Y las gafas que regala funcionan aunque el diagnóstico final se quede en tablas — como el duelo a garrotazos del hero, dos colosos hundidos hasta las rodillas en el mismo barro.

Con la teoría completa y sus objeciones dichas, los dos últimos posts vuelven a casa: mañana cuento [lo que se ve desde dentro del feudo](/post/tecnofeudalismo-ix-desde-dentro-del-feudo) cuando llevas veinticinco años trabajando en telecomunicaciones y sistemas; y pasado, [qué salidas hay](/post/tecnofeudalismo-x-salidas), las suyas y las mías.

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*Imagen de portada: «Duelo a garrotazos», Francisco de Goya (pinturas negras, c. 1820-1823, Museo del Prado), dominio público, vía Wikimedia Commons.*
