# Cambio de piso: Benahavís

Llevo unos meses dándole vueltas a la idea de cambiar de piso. No salir de la Costa del Sol, pero sí buscar algo distinto a Mijas Costa, donde llevo viviendo varios años. Como ejercicio honesto conmigo mismo, voy a dedicar unos cuantos posts a evaluar las opciones que tengo en la cabeza, una por una, sin idealizarlas. Empiezo por la que sobre el papel es más bonita: Benahavís.

## Qué es Benahavís

Benahavís es un pueblo blanco encajado en la sierra, a unos quince minutos de Marbella subiendo por la garganta del Guadalmina. No tiene playa propia: el término municipal acaba antes de llegar a la costa. Lo que tiene es montaña, ríos, senderos, y un pueblo pequeño con calles estrechas, fachadas blancas y macetas con geranios. La parte alta del término, donde están La Zagaleta o El Madroñal, es zona de fincas y urbanizaciones de lujo de las que salen en revistas internacionales.

Hay una etiqueta que el propio pueblo utiliza: "el comedor de la Costa del Sol". En cinco calles cuentas treinta restaurantes, muchos de ellos buenos de verdad. La gastronomía es uno de los argumentos comerciales del municipio y se nota en la calidad de la oferta.

## Lo bueno

Lo primero que te gana de Benahavís es la sensación de respirar. Después de años de tráfico costero, ruido de obras, terrazas llenas y autovía, llegar a un sitio donde el ruido de fondo es el río y el viento entre los árboles es un cambio que se nota en el cuerpo. Para alguien introvertido, que trabaja desde casa y que no necesita que la vida pase por delante de su ventana, eso pesa.

La naturaleza está en la puerta. La garganta del Guadalmina, las charcas, los senderos hacia Istán o hacia Ronda. Salir a caminar un domingo por la mañana sin tener que coger el coche para ir a un parque natural es un lujo cotidiano. La calidad del aire es notablemente mejor que en la costa.

El pueblo es seguro, pequeño y con un tejido vecinal real. La gente se conoce. Los niños juegan en la plaza sin que nadie esté pendiente de la hora.

Y luego está la mesa. No es un detalle menor. Tener treinta restaurantes a cinco minutos andando, varios de ellos para ocasiones especiales, es algo que aquí se da por hecho y que en muchos sitios sería un lujo.

## Lo malo

Y aquí empiezan los matices.

Benahavís es caro. El pueblo en sí tiene precios contenidos comparado con las urbanizaciones, pero el alquiler de un piso decente para una familia ya supera lo que pago ahora en Mijas Costa. Si subes a las urbanizaciones residenciales, los números se van a otra liga. La idea romántica de "vivir en la sierra cerca de Marbella" tiene un peaje claro.

El segundo problema es la dependencia del coche. No hay tren, el autobús es testimonial, y todo lo que no sea pan, café y restaurante implica bajar a San Pedro o a Marbella. Penélope, mi hija pequeña, todavía no conduce. Para sus actividades, sus amigas, el médico de cabecera, cualquier cosa que se salga del pueblo, necesitaría que alguien la llevara y la trajera. Eso, multiplicado por los años que le quedan en casa, es mucho coche y muchas horas de espera.

El tercero es la oferta de servicios. En el pueblo hay lo básico, pero no hay un instituto público dentro del término municipal pegado al núcleo urbano, y los centros de salud tienen un alcance limitado. Para urgencias o especialistas hay que bajar a la costa. Eso a una edad no importa; con tres hijas a las que has acompañado a urgencias unas cuantas veces, sí.

Y hay un cuarto, más sutil: el pueblo es pequeño y eso, que en lo bueno te da tranquilidad, en lo malo te da un techo social bajo. Para alguien tímido como yo no es un problema en sí mismo, pero para una adolescente sí lo puede ser. El mundo de Penélope no cabe en treinta calles.

## Para una familia como la nuestra

Si fuéramos solo Penélope y yo, sin dos hijas mayores que vienen los domingos a comer, y si yo estuviera ya en la última fase de la crianza, Benahavís sería una opción muy seria. Es el sitio que escoges cuando ya no necesitas que el día a día sea cómodo y empiezas a valorar otras cosas: el silencio, el aire, la mesa, el paisaje.

Pero todavía no estoy ahí. Penélope tiene una vida que empieza a ser suya, las mayores aparecen sin avisar, y yo trabajo desde casa pero sigo necesitando bajar a la costa para muchas cosas. Mudarme a Benahavís ahora sería adelantarme a una etapa de la vida en la que aún no estoy, y convertir el coche en una extensión de la casa.

## Veredicto provisional

Benahavís me parece uno de los sitios más bonitos para vivir en toda la provincia, y probablemente acabe ahí algún día. Pero no es lo que la familia necesita en este momento. Lo dejo en la lista, pero más abajo de donde lo había puesto cuando empecé a escribir este post.
